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1.-Introducción: Nuestra pequeña Comunidad comenzó su camino en 1984 con personas que fueron formando grupos y participando en actividades que han ido aumentando. En 1990 se redactó un primer proyecto de Comunidad, modificado en 1994 como consecuencia de las experiencias vividas entre las que destacan la admisión provisional a la CVX en 1993 (la admisión definitiva fue en la Asamblea de Málaga en el año 1995). Pasados 10 años desde esta última revisión parece necesario actualizar nuestro proyecto de Comunidad para ajustarlo a nuestra realidad presente. De estos últimos tiempos, destacamos en particular la elaboración de nuestro Proyecto Apostólico en el año 2001 2.- Pertenencia a la CVX-Palma: Nuestra Comunidad está formada por cristianos, hombres y mujeres, de cualquier condición, que desde una opción personal, compartida y fruto de un proceso desean seguir a Jesús con el estilo de vida que se desprende de los Principios Generales de la CVX. Consideramos miembros de nuestra Comunidad las personas que se identifican con ella y con este proyecto, participando activamente de la vida de la Comunidad, formando parte de un grupo para la misión. Excepcionalmente, también se consideran miembros aquellas personas que por impedimentos importantes, discernidos comunitariamente, no pueden participar temporalmente de la forma antes mencionada. La pertenencia a la Comunidad se realiza a través de un grupo, lugar privilegiado para el crecimiento personal y espiritual, para la interpelación y el discernimiento para la misión. Quizás por nuestra condición insular, sentimos la especial necesidad de trabajar nuestro sentido de pertenencia a la CVX-España y a la Comunidad Mundial utilizando los medios formativos que nos ofrece y participando periódicamente en actividades o experiencias con otras comunidades locales. Nos sentimos parte de la Iglesia y especialmente vinculados a la Compañía de Jesús y a la Congregación Mariana de la Inmaculada Concepción y San Luis Gonzaga de Palma, reconocida como tal desde 1570. En particular expresamos nuestra gratitud a la compañía de Jesús por la ayuda recibida en nuestro caminar de muchos años y a la vez esperamos su apoyo concreto a través de un asistente eclesiástico designado de mutuo acuerdo y la formación espiritual. 3.- Vida Espiritual: Nuestra espiritualidad se fundamenta en el Evangelio vivido al estilo de San Ignacio de Loyola, para buscar y hallar a Dios en todas las cosas. A nivel personal, valoramos la importancia de la oración personal diaria, el discernimiento y acompañamiento espiritual y los ejercicios espirituales de San Ignacio. A nivel comunitario, la Eucaristía es el centro de nuestra vida espiritual compartida. Consideramos la celebración de la Pascua como un momento fuerte de nuestra fe y de nuestra vida comunitaria. Las oraciones y celebraciones comunitarias así como el discernimiento grupal y comunitario deben ser medios importantes para hallar la voluntad de Dios en nuestras vidas. 4.- Vida comunitaria: Nuestra vida comunitaria pretende que los miembros seamos “auténticos amigos en el Señor”. Nos organizamos a través de un equipo coordinador elegido para un periodo de 2 años por la Asamblea, formada por todos los miembros. La Asamblea elige a un Presidente y al equipo coordinador, adopta las decisiones de especial trascendencia, se reúne, como mínimo, una vez al año indicando las líneas fundamentales y sugerencias para el proyecto anual. El equipo coordinador, ayuda a los miembros de la Comunidad a vivir de acuerdo con este proyecto, coordina los grupos, acepta la incorporación de nuevos miembros; ordinariamente se reúne cada mes y cuando un asunto importante lo requiera. 5.- Vida Apostólica: El servicio a los demás lo realizamos movidos por Jesús, comprometidos en nuestra vida diaria y en la transformación de las estructuras de la sociedad para que sean más humanas y cristianas en los distintos campos de misión en los que participamos. Conforme a nuestro actual Proyecto Apostólico Comunitario (PAC), intentamos concretar el “bien más universal, más durable, la mayor necesidad o urgencia, el mayor fruto” en los siguientes campos: familia-pareja, trabajo, compromiso social y comunidad-fe (pastoral juvenil y universitaria). En particular priorizamos el trabajo en pastoral juvenil. |