ARTÍCULO DE NORBERTO ALCOVER (Diario de Mallorca, 13-02-2.003)

Montesión: entre la memoria y el deseo

Algún día de 1949, hace ya un infinito de vida, me sentaba en un banco del Colegio de Montesión. Ante mí, aquel personaje mítico del que tanto me habían hablado, y que se llamaba el Hermano Prades, gran jefe de Primaria. Llegué a quererlo como a un padre, si bien se las daba de duro y un tanto intransigente, como sucediera más tarde con el Hermano Cifre, hombretón ancho y alto, firme en la bondad y no menos en la ira, igualmente querido. En fin que, al cabo del tiempo, y cuando se acerca una magna celebración colegial, siento tanta ternura como depositaron en mi vida estos dos hombres que resumen nada más y nada menos que la moderna historia del vetusto Montesión, que se alarga, desde unos años a esta parte, en el edificio de Son Moix.

Porque el 27 de este mismo febrero, el próximo jueves, la renovada Asociación de Antiguos Alumnos, que ahora preside Bernardo Obrador, un piloto que sabe pilotar también hombres y voluntades, ha organizado una relevante reunión para recuperar la memoria siempre viva de los años pasados en aquellos tutelares muros, pero también convertir esa memoria en plataforma de lanzamiento de unos deseos de actualización para proyectar un pasado tan rico hacia un futuro que deberá multiplicar esa riqueza: una memoria deseante y un deseo historizado. De eso se trata el acto del 27 de este mismo mes, Jueves Lardero donde los haya. Entre Carnaval explosivo y Cuaresma interiorizada. Momentos de abrazos y de miradas. De risas y de sonrisas.

Desde 1938, cuando se recupera la vida académica en Montesión, hasta el reciente 2002, han pasado por el Colegio alrededor de 8.000 alumnos y alumnas, grupo relevante en el conjunto de la sociedad palmesana y mallorquina. Multitud de profesores jesuitas y seglares han formado a promociones que significan la evolución social, intelectual y política, además de cristiana, de nuestra tierra, formando un compacto académico sólido y permanente en esa memoria que pretende hacerse futuro. En el acto programado, los organizadores homenajearán a tales profesores en las personas de quienes ostentan mayor tiempo de docencia, como gesto de reconocimiento, de amistad y de hilo conductor de un proyecto educativo jesuita que encuentra su origen en el primitivo sistema que impuso Ignacio de Loyola con su "Ratio Studiorum". Coronación de la memoria que merece aplauso y tanta gratitud.

Pero el momento más acusado será la colocación de un busto del Hermano Prades en un discreto lugar del claustro memorial, signo y seña de que la historia contempla el futuro con la autoridad del tiempo y del espacio humanos. En el busto de Prades, estarán desde el P. Federico Serra hasta el Sr. Ferrer, pasando por el Sr. Nicolau y el siempre vivo P. Sabater, junto a tantos otros y otras. Antes, como arranque de las celebraciones, habrá tenido lugar la concelebración de una Misa, presidida por el actual Rector del Colegio, el mallorquín Juan Andrés Llauger, y muchos jesuitas que han trabajado en Montesión en este último periplo histórico desplazados hasta Mallorca con tal entrañable motivo. Porque no puede olvidarse que el Colegio se funda en 1561, y en este momento es el más antiguo en funcionamiento de toda la Compañía de Jesús. Todo un reto.

Para quien llegara un ya lejano día de 1949 a este proverbial ámbito de enseñanza y de sabiduría, con cuantas limitaciones se constaten con el tiempo siempre crítico, y ahora es jesuita que retorna a sus orígenes, las horas del día 27 se presienten memoriales pero también deseosas, en la línea marcada por el Padre Arrupe durante sus años de Superior General de la Compañía de Jesús: "formar hombres para los demás desde la fe en Jesucristo". Un compromiso radical para llevar la historia a su plenitud, siempre en aras de un humanismo cristiano que arranca desde la experiencia jesuítica del Renacimiento, desde Láinez y Salmerón hasta nuestro benemérito P. Batllori, fallecido hace pocos días. Y desearé, venciendo la nostalgia inoperante, un Colegio actual/actualizado pero sin perder sus raíces/radicales.

Como quien forma parte de esta deliciosa aventura, animo a la gran familia de Montesión a acercarse hasta su Colegio el día 27 por la tarde. Juntos recordaremos un pasado memorable, con sus errores purificados por el tiempo, y también juntos desearemos un futuro necesario en una fe que ilumine la justicia, la libertad y la paz, precisamente en momentos tan delicados. Porque los Antiguos Alumnos de Montesión, tenemos la obligación de trabajar por Palma y por Mallorca pero no menos por el mundo entero, que es la casa común de los humanistas cristianos. Hasta entonces.