PALABRAS DIRIGIDAS POR EL P. PETER HANS KOLVENBACH S.J., SUPERIOR GENERAL DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS, A LOS ANTIGUOS ALUMNOS DEL COLEGIO DE MONTESIÓN EN MALLORCA, EL DÍA 27 DE FEBRERO DE 2.003.

 

        Con gran satisfacción he recibido la noticia de los esfuerzos que estáis haciendo para reavivar la Asociación de Antiguos Alumnos de Montesión.

 

    No necesito recordar la larga y fecunda historia del Colegio, uno de los mas antiguos de la Compañía de Jesús, fundado hace cuatrocientos cuarenta y un años. También sabéis los lazos espirituales que unen a la Compañía de Jesús con Palma de Mallorca, el sitio donde vivió por tantos años San Alonso Rodríguez, y donde, con la ayuda de él, profundizó su vida espiritual otro santo: San Pedro Claver. Sin poder olvidar el nombre del Padre Jerónimo Nadal, nacido en Mallorca, que fue un estrecho y fiel colaborador de San Ignacio y con el cual la Compañía de Jesús tiene una deuda impagable.

 

        La historia del Colegio de Montesión está marcada por épocas de gran desarrollo, y años de dificultades, persecuciones y supresión. Esta es también la historia de la Compañía de Jesús y de tantas realidades humanas. A través de estas vicisitudes y vaivenes, el Señor de la Historia nos invita a encontrar el hilo providencial que nos conduce a la purificación de nuestros motivos al mismo tiempo que nos hace sentirnos seguros en sus manos paternales. San Ignacio de Loyola usa una expresión -discernimiento- que constituye uno de los pilares de la espiritualidad ignaciana: buscar y encontrar a Dios en todas las cosas: en todos los avatares personales y colectivos que forman la trama de la vida humana.

 

        También vosotros, en este momento en el que os esforzáis por sacar a luz las raíces originales de vuestra Asociación, debéis afinar los oídos para escuchar lo que el Señor os dice a través de la historia concreta de la Asociación.... El curso de algunos ríos corre bajo tierra por largos trechos sin que nadie sospeche el caudal oculto que llevan, hasta que, más tarde, vuelve a la superficie. Algo así parece ocurrir con la Asociación de Antiguos Alumnos de Montesión. Después de un período de fluir calladamente quizá ha llegado el momento de que esos esfuerzos del pasado afloren a la superficie, y el caudal humano y espiritual que poseéis avance decididamente, fecundando las tierras por las que paséis. Los siete mil quinientos alumnos que salieron de las aulas de Montesión en estos últimos sesenta y cinco años hacen esperar que individual y colectivamente podáis rendir un servicio, limitado pero importante, al mundo actual tan necesitado de una certeza de fe para humanizar las estructuras de la sociedad posmoderna.

 

        A los participantes del Congreso Mundial de Antiguos Alumnos de la Compañía que se celebró el mes pasado en India, les recordé las palabras que el Padre Arrupe dirigió hace treinta años a los Antiguos Alumnos reunidos en Valencia:

 

        Nuestro objetivo no puede ser otro que formar hombres y mujeres para los demás... Hombres y mujeres que no pueden concebir un amor a Dios que no incluya el amor por los más humildes de nuestros prójimos; hombres y mujeres profundamente convencidos de que un amor a Dios que no nos lleve a comprometernos con la justicia por los demás es una farsa.

 

        Yo espero que esta llamada a integrarse en la Asociación de Antiguos Alumnos de Montesión encuentre una respuesta positiva. Y los vínculos de amistad reforzados por el recuerdo de los años pasados en el colegio, os lleven a descubrir lo que en virtud de vuestra profesionalidad y vuestra fe cristiana podéis hacer por implantar la justicia evangélica y promover el reino de Dios.