HOMILÍA DEL P. JUAN ANDRÉS LLAUGER BARCELÓ S.I., SUPERIOR DE MONTESIÓN Y ANTIGUO ALUMNO DEL COLEGIO - PROMOCIÓN 1.956 (27-02-2.003)

 

Queridos Antiguos Alumnos y Alumnas de Montesión.

Hermanos Sacerdotes Jesuitas. Hermanos Sacerdotes Seculares. Hermanos Coadjutores Jesuitas

Estimados Seglares, Alumnos y Alumnas.

Venerados Profesores y Profesoras, Jesuitas y Seglares: Antiguos, Antiguas y Actuales.

Estimadas Esposas de Antiguos Alumnos fallecidos.

Queridos todos y todas.

 

"Ja sou aquí" en aquest temple de la fe y de la saviesa. Tal vegada ens ha costat una mica més de lo reonable, però a la fi, tots plegats i plegadas, " ja sou, tots i totas, aquí".

 

Y estáis aquí por uno o más de los títulos arriba referidos e incluso por otros no menos loables y en todo caso igualmente entrañables. Pero si lo estáis, es por dos razones fundamentales: por derecho propio los unos, los que sois y habéis sido aquí  MAESTROS y MAESTRAS, y para manifestar su reconocimiento los otros. Reconocimiento que va dirigido ante todo a los Antiguos Alumnos, Alumnas y Profesores DIFUNTOS. Aunque asimismo a todos los Antiguos y Actuales PROFESORES que nos acompañan y también a quienes no les ha sido posible el hacerlo.

 

¿Qué luz aportan las dos lecturas  a nuestra celebración de hoy?

 

En el Cantar de los Cantares se nos señala que "el invierno ha pasado" y se anuncian los primeros brotes de la primavera. Es toda una promesa  la que se detecta en el revivir de la Asociación de Antiguos Alumnos que ahora nos convoca de forma tan solemne como sentida.

La escena de Jesús en el Templo, entre doctores de la ley, constituye un referente para todo centro educativo confesional como lo es el nuestro. Jesús hace sus primeros escarceos de preguntas y respuestas con los "entendidos" en las cosas de Dios. Sus padres, José y María, no captan de entrada todo el significado de su conducta. Para todos resulta manifiesta la maduración de su personalidad en todos sus aspectos.

 

Recuerdo, si me  permitís, que en una entrevista de un diario local de hace un año, al preguntarme sobre cómo me sentía a mi regreso a la Isla, luego de más de cuarenta años de ausencia, contesté que, por el momento, "tenía los anteojos desenfocados". ¿Y al cabo de un año? ¿Qué ha sucedido entre tanto?. Tuve que superar mi sentimiento de impotencia, redefiniendo mi rol, frente a las nuevas circunstancias que me presentaba la vida. Aunque bien sé que no he sido el único que ha tenido que readaptarse.

 

Cuando la vida nos obliga a tomar distancias de algo  vital y entrañable, como para nosotros lo es este Colegio, nos acecha un peligro: el acabar imaginándonos las cosas, en lugar de verlas. Puede suceder entonces que la imaginación usurpe el lugar que le corresponde a la percepción de lo real. Convendrá entonces, y será lo más prudente, regresar al Colegio para ver las cosas desde la perspectiva que dan las experiencias vividas fuera de él, pero reencontrando un pasado que fue. Es entonces que nos sale al encuentro lo que escribe el poeta Rosales: "En la canción de la vida / no hay borrón y cuenta nueva / si escuchas la música / recuerdas la letra".

 

Recordar la letra será releer y rehacer la historia, mediante la memoria histórica del reconocimiento, en su doble acepción: de trabajo de campo y de expresión agradecida, aunque tal vez no expresada hasta ahora, pero que sin duda corría latente por la sangre de nuestras venas.

 

Respecto de la "memoria histórica", es frecuente hoy  oír hablar en numerosos encuentros, a nivel nacional, de necesidad de "rehabilitación", de "recrear", de "revitalizar", en una palabra de "revivir". Parecería como que institucionalmente hubiese como una aceptación implícita de que "hemos venido a menos", de que "nos hemos contentado con vivir en mínimos", en definitiva de que "estábamos a duras penas sobreviviendo". Remontar este sentimiento generalizado significa rememorar algo que precisamente aprendimos en este Colegio. Desde que la Asociación ha empezado a reflotar hay algo que impresiona a quienes la contemplan con detenimiento: el caminar tortuoso y difícil que han supuesto estos meses ha requerido de un continuo discernir para dilucidar entre todos qué buscábamos, hacia dónde nos dirigíamos y qué etapas nos fijábamos.

 

"Y quedaban admirados de sus respuestas" nos dice el Evangelio de Jesús y es lo que sentimos ahora.

 

Al discernir experimentamos que "Dios nos acepta como somos pero nos sueña mejores". ¿Cómo será ese sueño de Dios?

 

Es precisamente para descubrirlo que nos hemos puesto en marcha un grupo de amigos. De esta forma nos hemos dado cuenta que el mismo hecho de caminar

 

Es precisamente para descubrir el sueño de Dios que nos hemos puesto en marcha un grupo de amigos. Nos hemos dado cuenta que el mismo hecho de caminar juntos está en el sueño de Dios. Hemos redescubierto que la necesidad más profunda del ser humano es el de trascenderse a sí mismo. Y si hemos podido renacer, ha sido gracias a quienes, antes que nosotros, supieron conservar las brasas remanentes del deseo de ser, de hacer, de vivir plenamente. "Los árboles plantados no dieron fruto, escribía Wu, pero las semillas dieron un frondoso bosquecillo". Ayer, al igual que hoy, fue y es época de mucho sembrar, con todo lo que eso conlleva de labor callada, oculta pero precisa.

 

Al indagar sobre la naturaleza de esta semilla, vemos que la Ratio Studiorum, que marca nuestro sistema educativo ignaciano, habla de las "repeticiones",  que al dejar el Colegio se traducirán en "reencuentros", en los que se activan los diferentes niveles de acogida no captados en una primera instancia: el haber estudiado juntos; el haber tenido tales maestros; incluso las vivencias propias de tal o cual promoción. Todo ello constituye el humus común en el que la semilla ha podido germinar. Esas repeticiones son tanto más necesarias cuanto que sin ellas no hay capacidad de enseñar a las jóvenes generaciones.

 

A eso hemos venido todos y todas, a templar el alma, como se templa una buena guitarra, para que suene con el sonido de su propio son. Es el momento en el que las afinidades se comparten. En el que los malos momentos pasados se convierten en anécdotas. En el que prevalece el compartir y la amistad frente a cualquier estéril competir.

 

De haber vivido hoy entre nosotros, Jesús hubiese tenido un chat con los doctores de la ley, en lugar de tenerse que quedar para ello en el Templo, navegando en Internet. ¿Qué significa la página web www.montesion.net ?  Sin duda no somos técnicos en materia informática, pero la tecnología del momento nos permite transformar, mejorar y potenciar nuestra mutua relación. A la vez, nos posibilita preservar con mayor eficacia nuestro rico patrimonio común en sentido amplio: la historia, la afiliación, la pertenencia,..., este sacro lugar. Nos abre las puertas, en definitiva, hacia una educación continua, que por lo mismo se hace permanente.

 

Educar, para nosotros, ha sido ciertamente universalizar, adquirir y disponer de la capacidad de pasar de unos conocimientos meramente objetivos, con sus destrezas, a un ideal de vida y a un proyecto de sociedad. Si gracias a todos los esfuerzos realizados, conseguimos universalizar la enseñanza, y la enseñanza permanente, la Asociación no habrá revivido en vano.

 

Mucho se trabaja actualmente en la fabricación de nuevos materiales. Cómo producir, a partir de materias primas existentes, nuevos materiales que satisfagan nuestras nuevas necesidades y requerimientos... Es lo mismo que ha venido haciéndose a través de la labor educativa: formar hombres y mujeres para las necesidades del mundo, forjar el hombre y la mujer que la sociedad desea que sea. De ahí que ninguna educación como tal es neutra. Por ello si los objetivos pedagógicos son claros y nobles, así lo será su educación.

 

A estas alturas, no es posible separar un acto para los difuntos y otro para los vivos, dado que esta universalización ha sido obra conjunta de unos y otros. Sin embargo, ¿qué decir de los difuntos, a quienes ahora recordamos de forma especial? ¿Recorrer nombres? Imposible. ¿Hacerlo anecdóticamente? Sería lo más distendido. ¿Resaltar a algunos de los más emblemáticos? Tal vez sea una buena forma de verlo.

 

Un recuerdo especial irá hoy para nuestro llorado P. Miquel Batllori, sentado hace poco más de un año aquí entre nosotros. Sin duda el hombre de mayor relevancia para nuestro Colegio en estos últimos 65 años.

 

Un rostro descubierto, el del Hermano Sebastián Prades, quien ha pasado 47 años seguidos educando, si se me permite, incluso un año más que el propio San Alonso, nuestro gran Patrono.

 

Un misionero, el Hermano Jaime Cifre, quién no sólo levantó el listón para los saltos al plinto, sino que él mismo  se ofreció a dar un noble salto, con lo que su testimonio llegó al país del sur, respecto del país que San Pedro Claver escogiera tras discernir, con la ayuda de San Alonso, entre estas mismas paredes, su destino de Cartagena de Indias.

 

Y así de tantos otros, jesuitas y seglares, cuyos rostros desfilan hoy ante nuestro recuerdo.

 

Me corresponde presentar las gracias al P. José Mª Bernal, quien representa hoy al P. Provincial de Aragón, por acompañarnos en ese Día del Antiguo Alumno de Montesión.

 

Gracias a los organizadores del acto, en especial a los entrañables miembros de la Junta  Directiva.

 

Gracias a quienes ocultamente han hecho tanto para que ese día sea realmente memorable.

 

Gracias a todas y a todos los participantes.

 

Que Dios multiplique con su gracia tanto y tanto esfuerzo para hacer que este Colegio, saldada una deuda de gratitud adquirida con todos vosotros, devuelva a la sociedad, a comenzar por los más necesitados, tanto bien recibido de vosotros, nuestros maestros.

 

Nada hay más alto que poder alcanzar el nivel de su propio maestro. Esa es ni más ni menos nuestra aspiración, nuestro estímulo y nuestro compromiso .