|
Colaboración
enviada por Norberto Alcover Ibáñez, antiguo alumno
del Colegio, Promoción de 1.956. (28-06-2.002) Alegría, memoria, compromiso El hecho de que la Asociación de Antiguos Alumnos del Colegio de Montesión en Palma de
Mallorca, recupere su actividad, debe constituir para todos los que
formamos parte de ella y también para cuantos se dispongan a interrogarse en la
misma, motivo de alegría, de memoria y de compromiso. Me explico. Motivo
de alegría porque estamos ante la recuperación de unas señas de identidad
que, de forma inevitable, nos han constituido en lo que somos ahora; señas de
identidad infantiles y adolescentes, asumidas sin apenas darnos cuenta entre
aulas de estudio, momentos de ocio, jesuitas de diversas edades, congregación
mariana, esfuerzos intelectuales, profesores seglares, confidencias a media
voz, suspensos abrumadores, ejercicios espirituales, éxitos maravillosos,
primeros amores, campamentos veraniegos, y tantas y tantas realidades como
pueblan nuestra identidad actual. Somos lo que hemos sido, sin que, ya, podamos
evitarlo. El claustro de Montesión es para todos nosotros una especie de
segundo útero materno, y el cordón umbilical no se ha roto jamás, porque
seguimos viviendo. Todo ello produce alegría, satisfacción, esperanza. Poder
recuperarse a uno mismo. También motivo de memoria, esa cualidad tan humana y tan perjudicada por el
paso del tiempo que, sin pretenderlo, tiende a eliminar el pasado, esas señas
de identidad que producen alegría. La memoria hace de nuestra historia colegial
algo presente, actual y permanente, como si el tiempo fuera tan sólo un
paréntesis coyuntural y sin importancia. La memoria produce recuperación del
tiempo perdido, a cuya búsqueda caminamos siempre. Solamente ahora, al
percatarnos de que la Asociación de Antiguos Alumnos es un hecho viviente en la
actualidad, se suscita la memorización de patios, personas y esfuerzos, de
amores, fracasos y éxitos, de todo eso que somos y que nos produce alegría,
satisfacción y esperanza. Sin memoria del pasado no hay construcción del
futuro; en todo caso, construimos un futuro abortivo y sin referentes
interiores. Somos lo que somos en la medida que hacemos memoria de lo que
fuimos. Es uno de los grandes misterios de la vida: ser desde la memoria. Y en fin, motivo de compromiso. La alegría desde la memoria produce, si es
auténtica, proyección hacia el contexto para procurar que los demás conozcan
nuestra identidad, es decir, para dejar pública constancia de que nuestro ser
tiene un lugar en el conjunto de los demás seres, en es que solemos denominar
sociedad. Y ahí, en nuestra sociedad, estemos donde estemos, los Antiguos
Alumnos del Colegio de Montesión debemos evidenciar nuestro compromiso con las
grandes cuestiones de este momento histórico, desde nuestra memoria humana y
cristiana: compromiso con la justicia tantas veces violada, con esa paz que se
traduce en confrontación, con la libertad torturada, con la solidaridad
demasiado agredida, con la esperanza oscurecida por inesperados malestares
personales y colectivos, con la fidelidad traicionada, con los hombres
obsesionados por la riqueza y las mujeres subyugadas por el bienestar, con los
niños hechos adultos demasiado aprisa, con la Iglesia en ocasiones devaluada, y
un largo etcétera de materias absolutamente exigentes de nuestro compromiso, en
el que demostraremos que realmente somos lo que somos desde la memoria alegre. Nuestra Asociación, a la que estamos
invitados, está claro que mira con especial afinidad a la sociedad mallorquina,
lugar donde crecimos y donde nos encontramos con Montesión. En ella, todos
juntos, debiéramos construir un grupo de
aliento humanizador desde nuestras raíces cristianas,
para ayudarla a desarrollarse con profundidad y no solamente en materialidad.
Desde mi peculiar conciencia, os invito a todo esto: alegría, memoria,
compromiso, como uno más. Ojalá la recuperación de
nuestra Asociación salga adelante. Abrazos para todos. Norberto Alcover Ibáñez s.j. Pablo Aranda, 3 28003- Madrid |